La noche era cálida, una neblina de recuerdos y de sensaciones poblaban el ambiente. Los eucaliptos, la tierra mojada, el silencio, los senderos conocidos, la noche y la oscuridad me preparaban para su encuentro.Pisadas fuertes rompían el silencio, en el observatorio me esperaba una sorpresa. El cielo estaba despejado. Una cúpula se abrió lentamente, un lente amplió una imagen conocida y desconocida a la vez: un punto brillante tantas veces visto en el espacio sideral se acercó hasta mí. Era Saturno, ampliado 300 veces por un artefacto humano, estaba ahí ante mis ojos, brillando y moviéndose, cambiando. Sus anillos de hielo me recordaron lo lejos que estaba de mí, del sol, de todo…. pero bueno…. Todo es relativo como diría Newton (esto en homenaje a vos amiga)… quien diría tal vez estaba mucho más cerca, mucho más real, mucho más verdadero que ciertas cosas que habitan este planeta…






